¿Qué tipo de mundo queremos?

Eso está muy bien -estás pensando-, pero ¿qué es lo que queremos en realidad? Queremos lo que dicen a todas horas: queremos la paz; queremos la libertad; queremos el fruto de nuestro trabajo, queremos que quien no trabaje pudiendo hacerlo, no coma; queremos que en cualquier parte del mundo cualquier persona pueda ser útil trabajando, habitar en una casa, ir a una escuela, tener su asiento en el banquete de la vida…

Pero para que eso llegue, hay que acabar con las causas de la desigualdad. De nada vale la caridad. Siglos de limosnas no han servido para traer la Justicia, porque la causa de los males del mundo, de la violencia, de que haya riquezas enormes en manos de banquer@s y empresari@s, es el Estado.

Queremos una sociedad sin Estado, en la que no quepa el poder, la violencia ni la explotación de unas personas sobre otras.